Oruga que sigue viva, cuidando de sus huevos


Tal vez debí actuar de otra manera, pero soy fotógrafo y no cazador. la vi junto a sus capullos, a sus huevos, protegiéndolos. Me dio igual que fuera una asquerosa oruga de las que pican y te joden., Yo me acerqué, la fotografié varias veces y me fui tan tranquilo por el mismo camino. Ella tiene una vida y yo otra. No debo interferir más cuando me brindó esta imagen tan bonita.

Naturaleza muerta en capullo con hilos verdes

A veces las naturalezas muerta son simples cadáveres, señales de un tiempo que ya no está con nosotros. Son las huellas de otros veranos, de incuso los finales apagados de aquellos otoños húmedos. Quedan los rastros, las huellas de la muerte. Solo eso.

Es la hora de atender más y mejor a las personas


Es la hora de las personas. Lo repetimos muchas veces para lograr convencernos pero es la única salida. Debemos volver a lo básico, a pensar en las personas, a cuidar la calidad humana una vez que está demostrado que todos hemos abusado de todo lo que nos rodea, sea en medio ambiente, los animales y sin duda las personas. Incluidas las que nos rodean, las que están entre nosotros. No debemos permitir ciertos abusos, bastantes abandonos que ya habíamos regulado en nuestra forma de gestionarnos, esa manera que tenemos de mirar al suelo para no verles la mirada de los que nos reclaman simplemente justicia social. ¿Podemos ser capaces de cambiar? Yo creo que si.

El color es muy peligroso: te domina, te modifica, te atrapa

Ir y volver. Torcerse en el camino y seguir sin detenerse. Colores que se repitan y noi aleatoriamente. Baldosas que atrapan y te saturan, que te meten en su clientelismo colorista para llevarte a su terreno. El color es muy peligroso, te domina, te modifica, te atrapa.

Siempre el arte es entendible si asumimos que no es un objeto

¿Y si el arte fuera simplemente una experiencia y nunca un objeto material para tener? ¿y si el arte solo sirviera para meterse hasta dentro y no para observarse desde fuera? ¿y si el arte ni tan siquiera estuviera realmente entre nosotros, sino que fuera una manera de entendernos, de ser, de mirar y ver, de sentir o escuchar?

Y si el arte fuera siempre una experiencia y nunca un objeto para decorar?


¿Y si el arte fuera siempre una experiencia y nunca un objeto para decorar? ¿y si el arte sirviera para meterse hasta dentro y no para observarse desde fuera? ¿y si el arte ni tan siquiera estuviera entre nosotros, sino que fuera una manera de ser, de mirar, de sentir?

Somos unos simples sujetos inútiles pero con capacidad para pensar

La sensación de no pertenecer al suelo, de estar flotando sobre la tierra que nos sujeta es desde temprano un deseo nunca cumplido. No podemos volar, no debemos flotar, no sabemos movernos entre los aires y nos obligamos a estar siempre pegados a la tierra a donde volveremos como polvo. Somos unos simples sujetos inútiles pero con capacidad para pensar.

Henry Moore y sus grandes obras abstractas diseminadas por las calles

Henry Moore está estos días en la Plaza del Ayuntamiento de Valencia enseñando sus esculturas abstractas en bronce. No está él, que seguramente estará entre las nubes diseñándolas, pero está su obra y su recuerdo con ocho grandes trabajos. Este detalle es parte de una obra que se titula “Pieza de Bloqueo”.

Estaba considerado como “el escultor” inglés por excelencia dentro de la modernidad del siglo XX y dedicó casi todos sus beneficios de sus obra para crear una fundación que sirviera para la enseñanza artística.

El edificio casi vacío que simplemente era forma

Las formas se abrían paso entre el cielo suave y la tierra sin personalidad. Todo se asentaba en medio de lo artificial, pero resultaba un conjunto agradable aun para estar vacío.  Creo que al final lo de menos era el contenido y las formas premiaban los fondos. Estaban simplemente para ser miradas.

Tal vez lo perdimos en lugares donde nunca estuvimos

                                        Perdimos parte de la vida
en lugares donde nunca estuvimos.

Luchamos contra el oficio y lo mundano
                                                                                   con el placer indigno de la huída.

Alejandro Pastor Bayo de la serie: Hurtos.

Está de moda escapar con la caja de caudales

Está de moda escapar, con la caja, el sobre o la pasta. Pero escapar sin que te vean. Dar la cara no está bien visto pues parece labor de bobos o de gentes que no sabes ni correr ni esconderse. Hay que huir con buena cara y creerse que es lo lógico y lo correcto. Somos así de chulos.

Tres farolillos árabes acompañando el té de la noche

La luz tamizada por el color de los farolillos árabes nos acompañaba en el té de la noche. Era dulce y claro, era amentolado como solo ellos saben hacer. Ya sé por qué le llaman hierbabuena, simplemente por que es una hierba muy buena.

Toro de Granada que mira cuando te acercas a sus cuernos

En Granada los toros también sirven para calmar al sediento viajero que acude con denuedo a conocer sus historias. En Granada nos podemos fiar de los toros que hay por las calles pues solo nos dan agua desde fuentes ancianas que llevan siglos dando agua a moros y cristianos. Lo de menos es el agua, lo de más que te tienen que meter entre su cornamenta a beber agua, dejando que el toro te mire y confiando en que no se va a mover nunca de su posición pétrea. Pero mirarte te mira, lo puede asegurar.

Las pieles de una pared rota y apenada

Las pieles de la pared son como las de nuestro cuerpo humano, están a capas dejando ver por debajo las anteriores vidas, las viejas penas, las heridas curadas, los polvos olvidados de viejas rencillas. Las pieles de la pared nos indicaban que antes de nosotros otros vinieron a pintarnos de colores la convivencia, aunque ahora todo nos parezca viejo y muerto.

Altar privilegiado de ánimas. Quien fuera muerto viviente para disfrutar de esos altares

Los altares de ánimas son mesas de comida que se ofrece a los muertos vivientes que vagan por el ambiente, buscando ricas mesas adornadas con manteles de finos bordados, llenas de platos de barro natural y muchas velas encendidas. Las ánimas huyen de la luz artificial y del sol, solo disfrutan de las velas calientes y amarillentas. Las ánimas, se avisa a gentes de buen vivir, solo acuden a casas de gran limpieza, por eso hay que huir del polvo acumulado, de los pisos en mal pintar, de las habitaciones sucias.

¿Qué comen las ánimas? Pues licores cocidos, mucha pastelería fina, pollos cocidos en mil hierbas y frutos secos, pan de azúcar, caldos de pescado, calabazas, maíz, limones y mucha sal sin pasarse. Prohibido entregarles a las ánimas alimentos cocinados con poca sal.

El limosnero puede ser añoso pero el guardián de los dineros debe ser joven

Hay que tener bien atadas las limosnas no vayan a volar con el Espíritu Santo. Para ello nada como logran que un limosnero del siglo XVII esté sujeto con un candado del siglo XXI. El contenedor puede ser añoso pero el guardián de los dineros debe ser joven y moderno.

La impostura tarde en caerse lo que tarda el cartón piedra en volverse viejo

En la vida siempre salen las basuras o los triunfos a la luz. Aunque intentemos disimular, las luces y las sombras, el color de cada uno siempre nos delata. Al final aparece nuestra realidad aunque sea en el momento menos lógico, más comprometido con nuestra explicación vital. Es ley de vida que la impostura dura lo que tarda en caerse el cartón piedra o el cemento fino muy aguado.

Un bolso de marca cara, a punto de caer en el abismo de la nada

Se podría caer el bolso al abismo de la nada, quedaría fuera de la vista de los compradores, se perdería en el escaparate. Y eso no está bien pues para eso lo habían puesto enmarcado entre tanta belleza escultórica. Un simple empujón y adiós, pero nadie le dabe el soplo suficiente para moverlo. Valía menos que el aire que sujetaba el marco.

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