El cisne me dijo que llevaba una cámara vieja y obsoleta. Creo

Aquel hermoso cisne se acercó hasta mi lentamente en busca de comida, pero al ver mi cámara pequeña disimuló y se me escapó lateralmente. Debió pensar que con aquella mierda cámara yo no era de los de comida de calidad.

Me le quedé mirando con cara de arrojo y le espeté a la cara: —Chato, tú estás sobre agua negra, aunque vayas de blanco inmaculado. Así que no exijas tanto.

Como es lógico suponer no había nadie más escuchando mi conversación. Él me obvió y yo me quedé mirando la cámara. Creo que debo cambiarla por otra mejor, si.

Para ser el puto amo, nada como ser un poco cliente

Para que nos hagan caso en la vida, lo más sencillo es convertirnos en clientes. Ser cliente es demostrar que tienes dinero para consumir. Si eres cliente tiene razón y razones. Eres el puto amo. Los mierdas empleados están a nuestro servicio, todos, nos adoran, nos alaban, nos escuchan, nos bendicen. Lo malo de todo esto, es ser empleado para poder ser cliente durante unos minutos. Dura más ser esclavo del cliente, que ser cliente del esclavo.

¿Es posible que solo quien pueda ser cliente, puede tener razón?

¿Y si este cartel tuviera razón, fuera verdad y nos hubiéramos convertido en criados pillados dentro de un sistema en el que solo los que tienen poder de ser clientes, tienen poder de mandar y exigir?

Un león muy enfadado puede ser peligroso

Nos dicen que el bronce es duro como el diamante pero en barato. Tan duro que se fabrican cañones para matar y luego leones para asustar. El bronce es duro como el cañón. Este león tiene mala cara, está fiero y cabreado. Ya no se acuerda cuando era cañón, solo ahora piensa que su futuro será siempre ver diputados de traje gris. Y está fiero. Yo, para mi, que este león se ha movido de gesto.

Tenemos a un león muy cabreado. Ojo si no se cabrea también el otro

Este león, uno de los dos Leones del Congreso, tiene una mala hostia que preocupa. Yo os juro que su rictus se le ha cambiado, que hace unos años no tenía esta mala baba, que incluso un león con muchos años a su espalda y una cruel dictadura sobre sus losas, ha logrado desde su aparente dureza del bronce, cambiar la medio sonrisa por una mueca de mala hostia que asusta a quien pasa.

Este león está soportando un periodo complicado y lo sabe él y el otro. Así que o hacemos algo entre todos o se nos van a cabrear los dos y desde un blinco, nos darán un zarpazo de herida. Ya os lo aviso. que además sé de buena tinta que entre ellos, entre los dos, se llevan muy mal y ni se miran.

Dos pájaros. Dos realidades muy comunes

Un pájaro vigilaba al otro. Un cuervo esperaba a que el gallo hiciera gestos para entrar a saco y criticarlo. Quien está encima es el que manda, aunque el otro sea mucho más guapo y también intente moverse. Pero como siempre sucede entre enemigos, cada uno miraba a horizontes distintos.

Nadie sospechó en ese momento que podría ser el Espíritu Santo

A veces el espíritu no es un santo, es simplemente un guiño o un capricho. Incluso podríamos decir que el espíritu casi nunca es santo. Sobre esta cúpula se acercaba una paloma en vuelo picado. Pero no se la esperaba. Nadie sospechó en ese momento que podría ser el espíritu santo en vuelo de reconocimiento. Así que le dejaron pasearse a la velocidad que le dio la gana. Nosotros la pillamos con la cámara, pero no quisimos decir nada.

Mezclando lo viejo y oxidado con lo puro y nuevo

Hay imágenes que son simples retratos de elementos. Este es un caso así. Una bella chapa de metal sujetando un texto que da entrada a un edificio. Pero el conjunto, los textos y sus sombras, el color del hierro oxidado, las formas onduladas, refleja un conjunto artístico serio, con peso suficiente para llamar la atención a quien va en busca de lo bello. Es la mezcla de lo nuevo con lo en apariencia viejo y caduco, lo oxidado y lo blanco puro. La luz y la sombra.

Nunca supe el final. Ni vosotros

Se podría caer al suelo, aunque tuviera quien lo sujetara antes. Pero no parecen muy preparados para ello. Yo creo que se caerá al suelo, pero inevitablemente no supe esperar el momento correcto, me fui antes de tiempo y nunca supe su final. Ni vosotros.

¿De qué sirve ganar el mundo si pierdes tu personalidad?

¿De qué te sirve ganar el mundo, si en el camino pierdes el alma?

Es una puerta de un centro religioso de atención social, pero podría ser un lugar para aprender de la vida. Y tal vez lo sea. Nos empeñamos en ganar lo mundano, muchas veces sin darnos cuenta de que no estamos conservando la identidad, la personalidad que nos hace ser personas, esa alma neutra que es la que nos da vida propia.

Nos debemos proteger nosotros mismos de esas pérdidas que también provocamos nosotros mismos.

Puerta que ya olvidó quien le abría y cerraba

Las viejas puertas cerradas siempre esconden fantasmas. Nadie sabe quienes traspasaron esta puerta en su uso habitual. Señoras de alcurnia o jóvenes criadas, soldados o mozalbetes, caballerías o agricultores, doctores dispuestos a curas o sacerdotes con la hostia recogida, comerciantes o clientas, mujeres embarazadas u ancianos decrépitos. Miedos, alegrías, sinsabores, bellezas, esperanzas.

Son puertas de museo que ahora descansan de sus postigos, sin acordarse de sus abridores. Ni de sus cerradores.

Simples yeserías árabes para transmitir calma y sosiego

El arte de las yeserías, de los laberintos geométricos para llevarnos la mirada hasta lo importante, el de los dibujos vegetales o las flores blancas de la escayola para simplemente decorar paredes, el juego de los detalles en relieve, es un ejemplo de la delicadeza árabe que se asentó en España durante siglos y que dominó culturas viejas.

Si le unimos a todo esto la delicadeza del agua fluyendo por decenas de fuentes que rompen en sonidos naturales, nos podemos quedar con unos periodos de sueños.

Hoy las violencias, convierten a estos signos de antigua modernidad en tiempos no deseables. Siempre la violencia apoderándose de la paz. Restando el sosiego en nombre de algunos dioses que se magnifican o se inventan par lograr objetivos ideológicos.

Belleza extrema para asomarse y sentirnos muy pequeños

Hay ventanas que parecen palacios, hay palacios donde lo más importante son las ventanas. Hay lugares donde asomarse es un lujo histórico. No sabemos cuantos personajes importantes de nuestra Historia de España se asomaron a estos ventanales.

No sabemos qué pensaban en ese momento, que añoraban, que deseaban hacer tras retirarse al interior. Pero sí sabemos que impresiona ahora y les tendría que impresionar entonces. La belleza siempre nos impresiona.

Es un ventanal de la Alhambra de Granada. Muy cercano al patio de los Leones, aunque no mira a él. Lugar mara meditar y pensar en las decisiones a tomar. Lugar para descansar.

Nuestro derecho a la furia, huracán de dolor e ira, es legítima autodefensa

Nuestro derecho a la furia, huracán de dolor e ira, es legítima autodefensa.

A veces una frase suena a poética aunque sea dura y con algún error. La fuerza de la palabra es ten densa como la de las acciones cuando el cabreo se ha convertido en defensa empleando todo, por no quedar más posibilidades. Siempre a las ollas de presión hay que dejarles un sistema que expulse el exceso de aire comprimido. De eso entienden mucho los fabricantes de ollas a presión.

Setas en el parque otoñal sin sol naciente


Al pasear entre los parques de otoño uno se puede encontrar con setas de muy varada gama. Setas y hongos. Algunos son comestibles y otros no se dejan hincar el diente. Las hay venenosas y las hay artísticas. Son estas últimas las más grandes, las más duras, las más extrañas. Las que no solo se ven en otoño sino también en primavera. Son setas de todo tiempo, aunque abundan poco. Más bien muy poco.

Cemento engañando a madera. Pero no cuela el trampantojo

También las paredes se nos van convirtiendo en viejas y cada una a su manera. Las hay elegantes, de colores, sosas, raídas, estadías, extrañas, curiosas. Las hay que envejecen muy bien y las que se les cae el brillo a poco que el sol no sea generoso. Son como las personas.

Este cúmulo de cemento y cemento, de alabastro y más cemento queriendo imitar a madera, está en Bilbao. La luz ayudaba a engañar, a crear un trampantojo de madera cuando en realidad es cemento. Intenté que no se vieran las naturales flores, pero al final opté por dejarlas como muestra de que la vida todavía existe. No quise retocarlas, pues son el punto de fuga de lo que simplemente son formas de puré de cemento.

Las flores cuando mueren lo hacen como todos, por decrepitud. Les cambian los colores y se mustian. Ya nadie entonces les hace caso.

La Catedral del Mar atrapa las grandes piedras hacia el techo

En el siglo XIV se construyó esta Catedral del Mar, Santa María del Mar, por los góticos que vivían en la Barcelona del mar, del transporte, del comercio marítimo.

Imaginemos un enorme templo de piedra, que como si de una construcción elemental fuera, se van poniendo unas piedras sobre otras hasta construir un enorme templo. Pero imaginemos que lo hubieran construido de la forma más sencilla de todas, girado 180º con el techo en el suelo y las columnas levantándose hacia arriba. Sería la manera más sencilla de ir edificando piedra sobre piedra, con la gravedad atrayendo hacia el tejado cada nueva pieza. E imaginemos que tras terminarlas, alguien fuera capaz de darle la vuelta, de volverla a girar otra vez 180º para que quedara de pie. Esa es la sensación de esta templo. Todas las ornamentaciones de las columnas, la gran altura de estas, parecen atraer todo hacia el techo, atrapar como si fuera un enorme imán, todo menos los espectadores, que nos convertimos en pequeños elementos sin importancia.

Es el Centro de Historias de Zaragoza. Y esta pared, una historia más.

Simplemente es la pared de entrada, un juego de paredes que te acogen y te envuelven entre los colores. No es nada más, no está creado para colgarse en una pared, es la pared.

Es el Centro de Historias de Zaragoza. Y esta pared, una historia más.

¿De quien coño sería aquel mierda cerebro?

En aquel cabezón cabían todos los recuerdos de la vida. Nosotros, los tipos normales tenemos la cabeza solo llena de sesos más de un líquido caldoso y espeso que llaman de forma extraña, para que todo flote y no quede seco. Unos sesos secos no son nada.

Pero aquel cabezón era diferente, estaba lleno de mujeres que sonreían al verte, de animales con cuernos, de colores que brillaban, de trompetas que querían sonar a poco que las soplaras por dentro. Aquel cerebro era raro, si, pues contenía mujeres de varios ojos, juegos de malabares y trucos de magia, guiños y serpientes de colores.

Apagué enseguida la luz del cuarto de baño para que no se viera en el espejo aquel cerebro tan asqueroso. Estaba solo frente al recuerdo, pero me dio miedo que alguien lo estuviera viendo reflejado como lo veía yo. ¿De quien coño sería aquel mierda cerebro?

Flor azul de color imposible. No es de plástico, se avisa

Podría parecer una flor imposible, pero en cambio no está retocada de color, sus azules centrales son reales y se nos presenta así para llamarnos la atención. El mundo está lleno de colores escondidos, tantos, que no somos capaces de diferenciar todos. La imagen es de un parque de Birmingham.

No es bueno estar a la sombra de las flores verdes. Ni seguro


Los morados se escondías detrás de los verdes, como a su sombra, pero estar a la sombra de alguien trae sus problemas. El contingente de diminutas flores amarillas del interior de las flores moradas se han convertido en florecitas verdes por contagio. Esconderse no es el camino para nadie, tampoco para las florecitas que aspiraban a ser amarillas. Pobretas, nunca destacarán sobre sus sombras.

Vive bamboleándote en un embarazoso barco durante unos minutos

Ver la vida pasar a través de un barco es como separarte de la orilla de los demás para entrar en la bolsa uterina y soñar otra vez con la calma y el silencio. Pocos pueden vivir sobre el bamboleo de un barco, en algunas ciudades se permite en sus canales o rías el establecimiento fijo de viviendas estrechas que semejan embarazos alargados. Pero también hay restaurantes y cafeterías que por un precio díscolo que depende del barrio de asentamiento, puedes tomar un café pensando que aquello se mueve, pero tú no.

Hay que aprovechar la mínima energía para hacer más con ella

Estos días nos llueve para secar más todavía las hojas del otoño. Es como darles vida falsa a las que ya han perdido el contacto con el tronco del árbol. Muchos de nosotros no somos ya capaces de disfrutar del agua de la vida sin tener presente que las experiencias acumuladas en la mochila, nos impiden beber toda la energía que se nos trasmite. Así que hay que aprovechar la menor energía para hacer más con ella.

Flores de color frío para calentar el otoño húmedo

Las margaritas no son flor de otoño frío, pero las necesitamos. Si hay alguien que se preocupa en traérnoslas, para que no se nos olvide que las flores también existen cuando hace frío en nuestras calles, debemos darle un abrazo. Aunque sean magentas o moradas, que parece un color un poco triste y frío.

Podría parecer un sol y lo es. Pero sonoro

Podría parecer un sol y lo es. De cristal. Podría parecer el techo de un edificio importante. Y lo es. Del Palau de la Música. Quiso el arquitecto que la luz natural entrara tamizada en colores amarillos oro, para inundar las mañanas de música. Y lo logró. Nada más se puede decir que contemplarlo mientras escuchas como la música te inunda de bríos y silencios, de tonalidades muy contrastadas. Siempre te sientes muy pequeña, pues lo importante es la luz y la música.

No hay que tener miedo al miedo. Si acaso a los que lo producen

Los miedos son relativos. Dependen de la ganas de mirar que tengas en ese momento. Si tienes ganas de tener miedo está asegurado el temor provocado por un ligero movimiento de aire sobre unas cortinas. Pero también puedes provocarte tú mismo el temor, a poco que pongas una iluminación provocativa. Provocativa para favorecer el miedo. La oscuridad encaja, pero a ser posible solo parcial, para que te ayuda a intuir, a creer que adivinas lo que no existe. El miedo es una sensación gratificante como otras muchas. Aunque produzca miedo creerlo.

Yo es que nunca tuve ojos azules, así que no lo sé

Tal vez los ojos azules sirvan para atrapar moscas, o tal vez para mirar más claro. O incluso para caminar por la noche produciendo miedos a los que osen mirarte a los ojos. Incluso puede que los ojos azules sean más fríos y así te tengas que centrar más en el resto del cuerpo. Yo es que nunca tuve ojos azules, y por eso no lo sé.

Adoremos los magentas y tostados, mientras nos invade el otoño depresivo

En otoño los colores se vuelven ocres para dejar salida a las pensas. Por eso en otoño las depresiones parecen atacar más, cuando simplemente es que luchan por salir, por dejar espacio para la primavera.
Para que los colores de la primavera vuelvan a inundar nuestros pensamientos, antes, siempre, hay que agotar los ciclos, los otoños y los recogimientos del invierno. Mientras tanto, adoremos a los magenta y a los tostados.

Una luz coqueta para dividir espacios desde la oscuridad


Era una simple manera de iluminar el salón del comedor. Pero resultaba un embeleso que te atrapaba en el ambiente escasamente iluminado que iba ganando luz según pasaban los platos. Aquel restaurante no era africano aunque lo parecieran las paredes. Era simplemente joven y moderno. Pero la forma de obligarte a encerrarnos en nuestra mesa, junto a las velas que rodeaban tus viandas, eran un detalle que ayudaba a crear ambientes cerrados dentro de un espacio pequeño, donde era complicado hacer divisiones. Atrapé este detalle de una lámpara pues me resultó coqueto.

Una cocina real pero excesivamente nueva y limpia

Era una cocina preparada para la fotografía. Era una cocina real pero excesivamente limia. Era la cocina de un gran palacio inglés que y no se utilizaba pues "los señores" habían decidido irse a la ciudad. Pero aun así era una cocina. Pero si una cocina está excesivamente nueva no produce el deseo de ponerte a trabajar sobre ella ni el olor a comida agradable.

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