Vive el mundo a tu manera. Si te atreves

¿Probamos a vivir el mundo a nuestra manera? Nos hemos encontrado un mundo organizado, controlado por todos los que se esconden, pero es que además el mundo personal también está cogido por las fuerzas que nos lo han montado a “su” gusto y nunca al nuestro. Vive el mundo a tu manera y sé libre. Si puedes.

Teatralmente, sigue siendo un fray Escoba

Nada como una buena iluminación teatral para convencer, para meter en éxtasis las miradas y llegar a creer en lo complicado. Los griegos sabían mucho de teatro, los romanos también. Así que desde entonces bebemos de sus conocimientos y juegos de estructuras. También en la religión católica.

Cascarullas aragonesas que no llegan a cubrir

Cascarullas me dijeron de niño. Luego entendí que existían las cascarillas, pero tampoco era exactamente eso. Las cascarullas parece lo mismo pero en aragonés de la Ribera, porciones de “algo” o láminas de metales con los que se recubre alguna cosa.

Efectivamente con aquella cascarulla era imposible cubrir el boquete, pero me gustó la cercanía de lo viejo y podrido y su posible solución. Volverse podrido siempre es una hostia.

Ya no funcionan. Pero siguen siendo bellos

Estación de Canfranc (Huesca)
Los engranajes solo sirve si están funcionando. Un engranaje parado es un inútil elemento de paripé. Aunque a veces resulten plásticamente hermosos. Si además el tiempo los ha ido cambiando de color, pueden resultar hasta bellos.

Bicho peligrosísimo donde los haya

Peligroso bicho, si, y encima mi cámara me obligó a tener que acercarme. Uff! Pero intrépido y osado, puse mi jeta al servicio del color. 

Si en aquel momento el bicho peligrosísimo se me llega a volver y me mira con cara de pelillos picantes, me hubiera acojonado de en serio. 

Pero tuve suerte y el bicho peligrosísimo se comportó conmigo. Estos momentos de tanto peligro son los que me muestran mi valor. Uff!

Efectivamente “me”, pues solo me lo muestran a mi. Me refiero a mi valor. No soy nadie comparado con la flor presa del ataque. Uff! otra vez.

Una flor encogida sobre sí misma para defenderse

Las flores también se encogen, como las personas. Se arrugan, se aprietan sobre ellas mismas, se cierran en busca de ayuda propia, sacan a relucir sus armas picantes y puntiagudas para defenderse de los enemigos cuando se imaginan que quieren ser atacadas. 

Si es que al final, no sé, pero llegaremos a entender que incluso las flores son inteligentes.

Quedaban las pieles pegadas al cuerpo del muerto

Le quedaban las pieles de la pintura pegadas al cuerpo. Era ya un simple esqueleto de maderos esperando el desguace, el aprovechamiento para fuego. Pero seguía manteniéndose en pie con el orgullo de lo que fue. Lo malo era cuando se miraba así mismo y se veía muerto.

¿Y si tienen razón al tener tantas razones?

"Vuestro progreso es vuestra destrucción"

Podría ser una frase ácrata, pero me suena a tanta normalidad, a tanta verdad, a casi excesiva manera de emplear el sentido común, que me da miedo que tengan razón.

Restos de sus pieles, en unas ventanas ancianas

Buscando esqueletos encontré un juego de ventanas que me parecieron llenas de vida. Muerta, eso si, pero vida al fin. Quedaban las pieles, los restos del color de cada ventana, casi las marcas de las personas que en tiempos se asomaron para despedirse en los tiempos en que se podían bajar los cristales de las ventanas. Incluso me parecieron pieles desplazadas, encogidas, vivas todavía pues se movían para recogerse. Pero eso es otra.

Vómitos naturales sin que hubiera persona

Vomitaba y vomitaba verde, ramas y hojas, cada vez que el calor y el sol inundaban aquella ventana. Luego con los fríos aquellos vómitos se secaban al sol y empezaban a caerse al suelo, pero mientras tanto, durante los meses cálidos, los vómitos cubrían desde la ventana parte de la pared limpia del edificio de la vieja estación. Parecía un milagro, pues dentro no había nadie, era todo natural.

Contrastes de pegatinas, sin salirse del tubo

Sorprende la decisión mental tan pulida de solo poner pegatinas en los lugares viejos, a ser posible tubos y persianas metálicas oxidadas o ajadas. En este espacio han sabido seguir eligiendo el lugar estipulado por la costumbre. Y han logrado realizar un hermoso juego de contrastes. Un consejo, no llamen a esos teléfonos, que la propia policía nos avisa de trampantojos de empresas.

Una sencilla flor de nada. O de ella sabe qué

Por los caminos nos podemos encontrar imágenes “de nada”, incluso flore de nada, de esas que nadie se para a mirar, que forman parte del paisaje como las piedras del camino, las hierbas, los restos de alfalfa borde o los cardos barriqueros. Sin todas ellas no existiría masa verde por los caminos. Nos faltaría ese brochazo verde que pintas los laterales de la vida.

Un clásico barullo delicado y violeta

Entre un gran barullo caótico de ramas y hojas secas, aparecía ella, delicada, fina y suave, pequeña como el detalle, pero plantando cara al espacio. ERa una flor nueva. Señal de que aquello, todo aquello, seguía vivo.

Seguía un año más sin ser nada

Manchado de muerte se intentaba cobijar detrás del óxido que le confería más colores todavía. Ya nada parecía tener solución pues las roturas de los sustentos le hacían ser un simple esqueleto que esperaba la demolición. Seguía un año más, sin ser nada.

Esqueleto rojo entre verdes oscuros, casi negros

Nada hay que más muerte parezca, que la inutilidad de sentirse abandonado a tu suerte, incluso por los tuyos también. 

Si vives rodeado de vida pero tú estás ajeno a ella, estás dos veces muerto. Da igual que parezcas el más fuerte, el más duro. Lo único importante es que estás fuera de juego, ajeno a toda la vida que te rodea.

Todos terminamos oxidados de nuestros usos. Este más

Todos nacemos de nuevos, de limpios y jóvenes, útiles y recién pintados. Somos esbeltos, sin arrugas, suaves, llenos de posibilidades, de trabajos esperándonos. Pero el tiempo nos va oxidando hasta dejarnos hechos unos zorros. Luego se nos abandona, se nos deja en el campo y al aire libre, incluso después de haber intentado darnos una buena mano de pintura nueva…, y nos vamos descomponiendo. Es ley de vida de todo tipo de engranajes.

Zurcidos marineros como si fueran nudos

Los nudos marineros tienen algo especial, aunque sean horrorosos y no sirvan para nada. Estos dos en realidad no son nudos sino apaños, arreglos, rotos resueltos, zurcidos. Pero da igual, el caso es oler a marinero, sentir que han estado por el mar haciendo su trabajo.

La ventana cerrada que servía para asomarse

No sé si era para asomarse, para entrar o para salir. Era extremaña y bella. Alguien debió hacerla por amor, sin duda, para que se pudiera asomar su amor en busca de sol. Nadie manda realizar una ventana tan bella si no para servir de marco a otra bella.

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