Si existiera la nada, ya no sería nada

No es un “lo” aunque tampoco es algo bello. Diríamos que se asemeja a un agujero negro sin serlo, pero tal vez queriéndolo ser.

Puede parecer imposible que un árbol contenga en su corazón un simple agujero negro, un “nada”, pero la nada no existe. Si existiera la nada, ya no sería nada.

Las sombras sobre las sombras hacen sombra

Las sombras de las sombras eran un caos de oscuridades que se entrecruzan. Sobre ellas la realidad. Pero a veces son las sombras las que toman el protagonismo de las realidades.

Dos cerraduras que se complementan. La joven y la vieja

La modernidad logra con lo mínimo resolver mejor lo que antes se necesitaba lo máximo. Un simple candadito diminuto hace lo que no logra la gran cerradura de mucha edad. Sujetar para que no se pueda correr el resbalón. En la Edad Media no tenía candados tan pequeñitos. Cachis.

La artificial manera de ser natural

El mundo natural a veces, resulta como de plástico, increiblemente bello para ser auténtico. Así que no debemos engañarnos, podría ser que simplemente nos estuvieran engañando en nuestra mirada. ¿Y si no existen y sólo son un deseo de agradar?

Si eres metálico es muy complicado volar por libre

Parecía que el monstruo se quería escapar hacia fuera de la imagen, pero los clavos no le dejaban. Ser de metal es un problema para intentar volar, aunque seas un monstruo alado con cara de muy mala leche.

El hambre y los malos Obispos producen estas caras

La Inquisición aprendió a clavar en las paredes a los bichos malos, según sus particulares normas asquerosas, viendo brujas y demonios donde los demás hoy veríamos simplemente rebeldes contra el poder de aquella Iglesia. Algunos condenados siguen aguantando en las paredes, para no tener que bajar y encontrarse con los obispos de mala baba y mano larga. Se han convertido en fósiles y aguantan el agua que les echen, pero es que han pasado muchos siglos. La mala cara es normal, pues llevan muchos años sin probar bocado.

Cuidado con el demonio, que sale a las 13 horas de la noche

No me importó mucho el reloj, ni la hora que marcaba, eso lo más mínimo en el momento. Me llamó la atención el bigotudo ser extraño que sujetaba sobre su cabeza el reloj blanco de la Catedral de Santiago de Compostela.

Esta torre alberga la mayor de las campanas de la Catedral de Santiago, conocida también como Berenguela. La original del año 1678 se rajó y fue sustituida por la actual, que pesa más de seis mil kilos y suena con un profundo “Do” cuando el reloj del siglo XIX, con su única aguja, marca las horas.

Dicen los viejos del lugar que si alguna medianoche toca no doce, sino trece campanadas, el demonio gozará de una hora mágica para andar suelto por Santiago en busca de almas perdidas o con ganas de marcha. Ojo pues.

Un simple saco de vitalidad natural y encerrada, de Zaragoza

Unas simples semillas, envueltas en unas cápsulas para preservarlas de los locos animales que todo se comen o recogen. Una semillas que guardan la vida dentro, envueltas en una belleza curiosa. Un saco de vitalidad encerrada.

Colores en una escuela pública de Zaragoza

Es la fachada de una escuela pública de Zaragoza. Una cuestión de coherencia. En una edificio público donde se imparte y regala color de vida, qué menos que darlo a entender desde la propia fachada. Si dentro hay color y alegría, fuera debe avisarse y enseñarlo sin reparo.

Los mofletes temblaban tanto que quedé sorprendido

Pues sí, la verdad, me quedé sorprendido de aquellas calabazas que se movían acompasadamente pues llevaban un tacón ligeramente más alto que el otro. Me lo dijeron en un campo de girasoles. Si quieres que los mofletes semejen que flotan al andar, nada como llevar un zapato más alto que el otro. Engañarás al que te contempla los pasos. Y claro, me quedé sorprendido.

Sabina Blasco y sus naturales miradas de ayuda

La artista Sabina Blasco nos dejó en su “jardín espiritual” esta balla imagen. Cuidado pues se nos puede comer si no estamos atentos a vivir en conjunto con la naturaleza que nos rodea. Es una ayuda, pero es obligada. O la miras con alegría o te convertirás en una tristeza seca.

Flor provocadora. Pero no sé por qué

No me gustaría ser flor por lo poco que se vive, pero por belleza me encantaría. Colores vivos, engaños frágiles, diseños sencillos pero rompedores, osadía en las voluptuosidades, cambios diarios de las formas, dependencia total de la naturaleza.

Unas amigas, que se han arrugado en cuanto ha faltado la luz

Una pareja de flores, de amigas, de sensaciones, de colores contra el blanco. Una simple pareja. Estas flores se abren a la luz y llenas de morados las paredes, pero en cuanto las sombras se empiezan a apoderar, se encoges sobre sí mismas y se arrugan. Aun así, siguen siendo maravillosas.

Llámame, pero sin elle

Entre el batiburrillo de los mensajes de pared, a veces, uno se encuentra con frases hermosas, curiosas, simpáticas, que demuestran no solo originalidad sino buen gusto y sentido de saber jugar con las palabras. Entre tanto barullo que sobresalga una simple frase es un éxito para el escribidor.

"Llámeme, pero sin elle"

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