La Navidad nunca debe ser cuestión de días. Por los corderos

Nunca la Navidad es sólo cuestión de días. ¿Qué hacemos ahora con estas viviendas que se estaban construyendo en diciembre en este pequeño pueblo llamado Belén? ¿qué hemos hecho con todas estas personas que pasean tan tranquilamente por las calles de su Belén, ajenos a que destruiríamos todo en unos días? ¿qué culpa tienen ellos de nuestras fiestas? ¿nos hemos comido al menos los corderos para no desperdiciar todo el montaje? Muchas dudas tengo.

Somos reflejos de lo que los demás creen que somos

Ser un espejo es como partir de dentro para salir hacia fuera. Es como verte al revés y reconocerte totalmente diferente de como te conocen todos los demás. Cuando te ves en un espejo estás que no te ves, te reflejas, pero ese no eres tú. Eres tu reflejo.

Nos convertimos en una mezcla de agudos y obtusos

Damos la sensación de ir llenándonos de defectos según vamos creciendo. Nos rompemos por dentro, nos salen huecos vacíos, nos llenamos de polvo y paja, se nos cambia la cara hasta volverse agria, y se nos perfilan las miradas para convertir nuestro rostro en un lugar de ángulos agudos e incluso a veces obtusos. No hay remedio. Creo.

Los interesantes son los que no hacen nada

Bello conjunto de nada, de mirones sobre nada, de agrupados bajo la nada. Los realmente interesantes son precisamente los que no hacen nada.

Unas cajas blancas llenas de luz que forman formas

Blancos sobre cajas, entre las cajas, desde dentro de las cajas, para formar las cajas que sin el blanco que las forma no lograrían ser.

Luz y blancos sobre la oscuridad del resto.

Blancos formando cajas que forman formas, que reforman el espacio, que conforman unas simples maneras de elevarse sobre nuestra vista.

Luz y formas sobre nuestra simple mirada.

Deseos de volar sí, pero sobre seguro

Todos deseamos volar, es algo que nos falta entre nuestras maravillosas herramientas humanas. Volar aunque sea con la imaginación, con las sensaciones, con los deseos, con el aire que nos rodea. Volar y sobre todo aterrizar bien, pues nuestro estado normal es pisar tierra, sentirnos seguros por debajo de los pies. Si tuviéramos alas, nos tendrían que empujar para aprender a volar, pues la seguridad del paso diario tocando suelo es imprescindible para seguir explorando lo que nos rodea. Volar sí. Pero con suelo.

No somos una sola mirada. Dependemos de los espejos

Un puzzle de 187 piezas para jugar a montar la vista de La Coruña. No está revuelta la mirada, sino los reflejos, las peculiaridades de cada parte de nosotros mismos. No somos una sola mirada, depende de los espejos donde nos vemos reflejados.

¿Y si el campo sí tuviera puertas y nos lo pudeira cerrar?

¿Y si el campo sí tuviera puertas? ¿Y si hubiéramos encontrado la llave que nos abre las puertas del campo? Sería peligroso esto, pues algún desaforado intentaría cerrarnos lo para que no lo pudiéramos disfrutar. Pues no se nos debe olvidar nunca. Disfrutar de la naturaleza es gratis. Y por ello es peligroso.

Chapa y pintura. Blanco y negro. Soledad

Chapa y pintura para disimular los interiores. A veces todo es falsario, todo es un simple esqueleto. Pero queda el soporte, aunque haya perdido incluso el color.



Las piedras pueden ser como las personas

Las piedras también nos miran, quietas ellas lo que produce más sinsabor. Una piedra nunca es dulce, siempre es dura. Pero porque no las problemas. Si nos atreviéramos a chuparlas, algunas se disuelven en la boca, otras te pueden envenenar. Como las personas.


Nadie garantiza que no seamos microscópicos para otros ojos

El espacio es donde estamos. El resto podría ser vacío. Tal vez simplemente el vacío. Pero lo complicado viene cuando tenemos que posicionarnos. ¿Dónde estás tú, en el verde o en el blanco? Si tú estás en el blanco y yo en el verde, quien está en el vacío? Que midamos 170 centímetros no nos garantiza que no seamos microscópicos para otros ojos, depende del tamaño de esos ojos.


Incluso para disfrutar del ARTE debes estar sólo

No es posible entender el arte si no es en la soledad acompañada. Debes y hazme caso, abandonarte de todos los que te rodean, extraerte a tí mismo para ponerte dentro de la propia mochila que nos acompaña y dejarte llevar. 

Observa, saborea si eres capaz, respóndete que aquello es una mierda si te apetece, y sigue soñando. 

Desde la soledad y contigo mismo, tampoco entenderás todo, nada es garantía de nada, pero al menos lo habrás intentado. Y seguro que además podrás disfrutar mucho mejor del momento, aunque sea todo basura.

Multiplicar no siempre supone más. Y menos todavía, mejor

Multiplicar los espacios no siempre logra multiplicar las sensaciones. Estático no fue suficiente. Tuve que mirar serio y con cara de idiota al espejo, para que al menos apareciera como un tipo excéntrico. Sólo así me podría creer yo, que aquello era una locura.

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