Tramo libre y sin muerte. No lo entendí bien

La muerte está siempre con nosotros. Somos muerte. Pero encontrarte este cartel no es normal. Sobre todo si no va con un libro de instrucciones. Os juro que pasee entre los árboles con temor. Era libre, sí, sin muerte, sí. ¿Y sin ataques que te deje mal herido? Cuidadin que ya te habían avisado. Así que miré bien a mi alrededor y no ví a manie, lo que no supe entonces si era bueno o malo. Con el tiempo supe que se referçía al río. Era un tramo libre…, de pesca, pero sin derecho a muerte del pez. Jódete.

Sin tierra podemos vivir. Sin humedad no

Sin tierra podemos sobrevivir. Sin humedad ya no. Sin hogar podemos mal vivir pero sin alimentos nos morimos lentamente. Podemos creer que vivimos en una cueva negra, pero en realidad de donde sobresalen (o se entierran) nuestras raíces es de donde comemos, de dónde alimentamos nuestra vida. Siempre necesitamos estar cerca de un lugar donde podamos alimentarnos un poco, simplemente un poco. Con eso ya somos capaces de sobresalir y mostrarnos al mundo. Y de ser bellos y capaces de sorprender.

Yo lo pasé peor que el pez. Era un violento con su mirada

Yo no pude hacer otra cosa, de veras. Aunque estuviera prohibido hacerlo. Me miró tan fijamente que no pude evitarlo, me sentí muy obligado y la culpa era de él. Que no me hubiera mirado tan persistentemente, joder. Me sentí mal, como espiado por el puto pez. Así que me ví en la obligación de buscar en mi bolso un trozo de galleta y dársela para calmarlo. ¡Uff! menos mal que se metió a buscarla entre el agua.

Mi amigo, el lago de Birmingham

La primera vez que me llevaron hasta el lago de Birmingham no me sorprendió, si acaso el camino hasta él. Pero con las siguientes visitas, todas ellas grises, me pareció la meta perfecta para ir soñando hasta él, para pensar en los motivos de mis visitas a los lugares diferentes. Todos tendríamos que tener la obligación de poder viajar de vez en cuando. Pero simplemente por obligación social. Nada hay que abre más las ideas que viajar para ver. Para cautivarse de uno mismo, nada como un viaje intenso donde te descubres a ti mismo.

Un ventanuco de ventilación en el Pirineo

Este ventanuco es del Pirineo aragonés, un hueco en la pared para dar salida a los malos aires de la casa. No es de defensa, no es de visión, no lo es tampoco de poder asomarse, así que sólo nos queda la ventilación. Ahora lo emplean los gatos, no vive nadie en la casa, pero resulta curioso que en el siglo XVIII, o XIX a lo sumo, se siguieran haciendo casas con criterios de intimidad árabes. Sin ventanas a la calle. Encerradas sobre sí mismas.

Una simple belleza de nombre pasiflora

Es una pasiflora, una flor muy curiosa y bella. Una flor que tranquiliza, que actúa sobre la ansiedad y la somnolencia. Es pues ademas, una flor útil no sólo por su belleza. ¿Se podría haber diseñado por los hombres un objeto tan curioso, tan bonito y complicado a la vez?

Madera y cuerda entreatada. Atados entre ellos

Atados de mar, nudos para sujetar contra el viento, cuerdas usadas contra el mar. La unión de las maderas con la cuerda forman una amistad perdurable que engancha a la vista, cuando no a ese tacto que no te atreves a comprobar. ¿Quien hace más fuerza de sujeción la cuerda o la madera? ¿quién es más importante para que nada se mueva más de lo necesario?

Ventanas triples para esconderse

Las ventanas me atrapan, me atraen, me llaman siempre la atención. ¿Quién estará detrás? No lo sabremos nunca. Sólo nos queda la obra de construcción, pero no las personas que esconden.

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