Un mar está tranquilo, sólo si no te has acercado lo suficiente

Nunca el mar está tranquilo. De lejos todo nos parece más calmado que como en realidad es por dentro. Pero al acercarnos al asunto, es cuando observamos las olas en su tamaño, las tempestades pequeñas que se esconden entre los barcos, los problemas que no preveíamos. Para navegar ante la vida hay que ir hasta ella, enfrentarse a la realidad y no verla a mucha distancia. Engañarse no sirve, pues como mucho es un tiempo corto de autoengaño. La realidad siempre se impone.

Un carro viejo en los campos de Castilla la Vieja

Un carro viejo en unos campos viejos de Castilla la Vieja. Es el fin de unas épocas, de unos tiempos ya muertos. Nada vuelve una vez se logra superar. Y quedan los esqueletos de los válidos, de los que fueron útiles y ahora son simplemente un bello objeto de basura. Fueron herramientas de pan y mies, ahora sólo son un objeto sin dueño pues este ya murió antes. Nadie cuida a nadie.

Dos clavos calvos en la madera muerta de la puerta vieja

Dos clavos calvos en la madera muerta de la puerta vieja. Una señal de antaño que nos lleva a tener cuidado con el pasado pues siempre vuelve y a veces con la punta oxidada que te recuerda que hay que estar vacunado contra los malos recuerdos.Mucho cuidado con clavarte el pasado en un dedo que no esperabas.

Una gaviota que no podía tocar el piano

No vamos a preguntarnos nada nuevo, ella está allí por ser su hábitat y nosotros aquí, contemplando, por ser superiores. Aunque no sepamos volar. Pero pensamos. Bueno…, no siempre. Tenemos el dedo gordo, que siempre nos han dicho que es el importante. Claro, eso es, una gaviota no tiene dedos y por eso nunca podrá tocar el piano. Ni escribir tonterías como esta. Creo que…, no sé, creo que a ella se la suda esto del piano.

Al infierno sólo van los malos de verdad

Al infierno sólo van los malos de verdad, no hay que preocuparse mucho por eso. Tranquilos que si acaso iremos al purgatorio que debe ser lo m´parecido a estar aquí, en esta tierra pálida. Yo lo he visto claro tras observar esta cajita petitoria para las almas del infierno, los malos de la vida que hay que comprarles agua embotellada de vez en cuando, pues pasan mucha sed.

Con esa cara de malos que tiene los malos, estamos salvados, pues nosotros no tenemos esa car. Y eso que han sacado a los arrepentidos, pues hay uno que incluso en el infierno está orando. Eso, o que aunque reces mucho no te salvas del infierno, que también podría pasar y entonces la confesión no sirviera para mucho. ¡Uff, qué lío!

Una ventana rara en la Soria más antigua

Podría hablar de una ventana vieja, también de una ventana soriana, pero creo que es más lógico hablar de una ventana rara. No parece ser necesario tanto herraje, tanta soldadura incluso, tanto deseo de que no se logre abrir. ¿Qué esconde esta ventana?

Soy un enamorado de las ventanas, lo sabéis, son un elemento del urbanismo occidental fabuloso para dar pinceladas a los edificios. Una ventana puede ser algo sutil o algo contundente, algo válido o un elemento inútil. En este caso es una agujero tapado de forma extraña.

Me levanté dormido y se me escaparon antes de respirar

Al levantarme de la cama me las encontré enfrente de la ventana, en una Guadalajara poco visitada. Las ví borrosas, sin casi color, dormido, cansado de haber descansado mal. El calor era tan duro a esas horas que una bocanada de aire fresco me hubiera servido para aliviar mi mirada tenue. Al abrir la ventana para respirar se escaparon. No pude unir aire fresco y mirada natural de dos palomas tal vez enamoradas.

Una taza de chocolate con leche, con tropezones en forma de barcas

Uno se imagina el agua del mar transparente, o gris, tal vez azul verdoso, incluso cían suave. Pero casi rojo no. Este mar es así en la zona de Marruecos más cerca de Esauira, amarronado y turbulento, opaco y amenazante para los que nos acercamos a contemplarlo pues sólo de pensar en caer ya te entra canguelo. Es como una enorme taza de chocolate con leche con tropezones en forma de barcas.

Naranjas de plástico para vender naranjas líquidas

Zumo de naranjas no españolas. ¡Aghhh! Somos capaces de ver de todo en el mundo. Incluso paellas encima de un pan de pizza. No sé si una paella pizza será arte, pero sin duda es atrevimiento. Lo cual ya es casi suficiente. Cuando no hay pan, bueno son tortas de comer, e incluso zumos de naranja hechos en la calle del frío.

Los aburridos viven dentro. Los viciosos fuera

Las ventanas no siempre son para asomarse. Hay civilizaciones que huyen de ser vistos, que abrazan el interior, el secreto de la familia, que viven de espaldas a la calle. Sus paisajes son siempre interiores, pero necesitan que entre aire renovado, que corra el viento por dentro, que salgan los demonios de la noche.

Para eso, con unos pequeños agujeros se sirve de escapatoria, por donde los diablos nocturnos escapan al amanecer. No se ven los rojos con cola de pinchos, pues son transparentes, pero se notan pues el vicio inunda las calles que es donde ellos pululan cazando débiles. Por eso las personas de bien se esconden dentro de los hogares, para no ser pillados. Son los más llamados “aburridos”.

La vida se agarra al cadáver de madera

Sobre el río ancho de la vida que va rápido a su desembocadura, quedó la muerte de un tronco ya hundido en sus miserias. Pero la muerte es vida. O incluso la vida siempre termina en muerte para crear más vida. Este tronco supo aprovecharse de la humedad y la luz y volvió a florecer. No desde dentro, sino desde la afueras, desde los parásitos que supieron emplearlo como sujeción. Pero es vida. Nueva vida.

Soñar no se enseña, se aprende. Y cansa mucho soñar, se avisa

Escucho a un hombre roto que se ofrece a enseñarme soñar. No es mala idea pues los sueños bonitos cansan, terminas agotado, deseas terminarlos para ver qué queda de todo lo soñado. No queda nada, te has cansado para nada. Le digo que no, que ya vengo enseñado de casa, que no me fío. Bueno esto no se lo digo, sólo lo pienso. Uno puede aprender a todo, pero a veces no compensa. ¿De qué manera te pueden enseñar a ver un paisaje? ¿cómo transmito lo que me producen los campos segados de Soria a un gallego, a un chino, a un africano? No es posible enseñar a soñar con las eras de Soria, con la mies recogida con las manos, con la aventadora y el trillo. No puedo mandarle olores y sabores, texturas o palabras, los colores negros de la ropa de mi abuela o los grises de mi tía. Soñar no se enseña, se aprende.

Aprendamos a poner gestos, y estaremos perdidos

Hablemos de gestos, de los reales y naturales y de los fingidos. ¿Hemos aprendido a gesticular de mentira? ¿nooo? ¿y cómo pensamos defendernos ante los que nos rodean? Aprender a poner caras es un clásico del teatro de la vida, para defenderse, si, pero sobre todo para atacar en el intento del engaño. Practica con los enemigos, con los que te acompañan en las peleas. Pero aprende, sobretodo fijándote en los demás. Todos saben poner caras. Incluso a veces culos.

Magentas para ver sólo al natural

Un sencillo geranio trepador, pero con un tono morado espectacular y unos magentas imposibles de imprimir con tintas.

Volvemos otra vez a sentirnos locos con la naturaleza, que crea sin creer en lo imposible de lo imposible. Son colores sólo para ver al natural.

Un foco natural muy débil para defenderse

Esto es un foco natural, un reflector que ilumina suavemente la calle. Es un respirar en blanco, un mirar y asumir que la naturaleza lo inventó antes que los humanos, que al final somos parte de ella misma. Pero nunca tan delicados, tan suaves, tan dulces y arrogantes desde la debilidad de algo tan impotente para defenderse ante nuestras manos.

Si no se tiene yate, hay otras posibillidades

El verano y en muchos lugares va unido al mar. Pero el mar en invierno tiene otro sabor, otros colores, diferentes sensaciones. El mar en invierno es tranquilo, duro, brutal cuando se despierta, agradecido si sale un día de sol potente de febrero. Pero estamos en julio y ahora los afortunados se mueven con barcos y las mayorías se apilan en arenas llenas. ¿Han probado a tumbarse al sol sobre la hierba del Pirineo? ¿a lanzarse al agua brutal de balnearios, spa o piscinas de cualquier localidad del interior? La tranquilidad preside estos lugares, si no se dispone de yate.

No dejes de soñar. Incluso aunque logres los sueños

Todos hemos tenido sueños por crear algo importante, algo que trascendiera a nosotros mismos, no en el futuro, sino en el presente para poderlo saborear. Crear según nuestras posibilidades, algo que fuera diferente, algo rompedor, original, atractivo y válido, algo que…, sí, es muy difícil. Pero lo hemos soñado ¿no?

Lo que separa un sueño de la realidad es muchas veces la oportunidad, eso que a veces llamamos suerte pero que en realidad es seguir intentándolo, estar en el momento correcto junto a las personas idóneas. Es sobre todo creer en ese sueño. Aunque sepamos sin ninguna duda de que simplemente es un sueño, casi imposible.

No rendirse es fundamental. Creer en ello e ir mejorándolo con el tiempo, también. Que se note que crees en lo tuyo ayuda mucho. Aprender a no rendirte, rindiéndole un poco todos los días para cambiar sobre aquello que vas aprendiendo, es fundamental. No dejes de soñar, si acaso cambia de sueños. si piensas en colores, soñaras en colores y obtendrás colores al final.

¿Qué necesitamos para ser? ¿Con qué nos engañan?

Para vivir se necesita muy poquito, mucho menos de lo menos que creemos es lo mínimo. Un poco de agua, algo de seguridad, unos alimentos básicos, un espacio en una cueva temporal, y un respeto a la dignidad.

Lo fundamental para vivir es que no te maten a pisotones. Que te dejen la libertad necesaria para que vayas creciendo en tu entorno, que te permitan respirar y beber del entorno, que la suerte te acompañe igual que a los demás, que no te mate el frío ni el calor de los enemigos que te rodean.

Nuestra mochila ahora es inamovible, pero eso además de muy cansado en un engaño por el que nos obligan a estar quietos en la misma mata. Las raíces ya no son hacia la tierra, sino hacia la mochila que nos obligan a llevar.

Son las rebajas. Todo vale menos. Incluso nuestro dinero

Son las rebajas, son tiempos en los que todo pierde valor, en los que hay que vaciar el almacén de las ideas, en las que se gana menos, pero se sigue ganado. ¡No puede ser!, la tristeza se nos ha apoderado incluso en el verano. ¡Qué precio estamos pagando por no saber resolver bien nuestros problemas!

Incluso los desiertos pueden ir a peor

El desierto es la suma de vacíos, de espacios sin personas, de personas vacías, de miradas perdidas, de no creer que el desierto es negativo.

El desierto lo creamos nosotros, pues en algunos arenales tenemos vergeles y en otros playas para tostar. Si un desierto lo llenamos de ciudadanos que se pongan a pensar, lograremos otro Líbano u otro Israel. No es la perfección, excepto que hablamos de Marbella o Torremolinos.

Todos los desiertos tienen tendencia a empeorar. Incluso aunque los llenemos de colores y agua. Pero más si los vaciamos de personas dispuestas a pensar.

San Miguel en Valencia. Matando bichos, claro

Me gusta San Miguel, que debe ser la peor manera de explicar que te gusta un santo. Hay santos que parecen buenos, santos que deberían haber existido siempre, y en caso de que no, haberlos inventado pues se dedicaron a las buenas obras hacia los humanos. Pero San Miguel no es de esos. En cambio me gusta. Debe ser por el nombre, que lo compartimos. Es que si no es por eso, me lo tendría que hacer mirar. San Miguel fue un arcángel, que es tanto como decir “El Jefe”, pero además lo es tanto entre los judíos como en el Islam, como entre los diferentes cristianos. Un tipo que suma tanto respeto entre religiones tan diferentes, es de tener cuidado. Ojo. Militar que se dedica a matar bichos, dragones, demonios, lagartos de colores, pecadores que se han convertido en brujos. Os dejo una imagen de San Miguel de Valencia.

Ratones contentos para comprar contentos

Parecen unos ratones encantadores que saltan en busca de la felicidad. Y son encantadores, sin duda, pero son mucho más. Son también unos ratones que sirven para vender. Tienes que ser alegres, simpáticos, redonditos, bien vestidos, con gorra de guapetones y chulillos. Son el ratón que todo niño desearía tener en su casa. Venden de todo, son los trabajadores fogoneros del tren de la venta, del tren infantil de Reyes Magos de Madrid de un centro comercial. Tienes que estar contentos para que los niños estén contentos y los padres los vean contentos y entren contentos a comprar.

La madre hacer llorar. Y no lo parece

Pica un poco como todas las de su clase, pero la imagen de una simple flor de cebolla no nos indica lo que contiene en su interior. Decenas, cientos de futuras cebollas en forma de semillas, preparándose hasta terminar de formarse.

La metafísica del poder de la fuerza artificial unívoca

Estas bolas representan eso mismo, lo que vemos, unas bolas. Tampoco tienen la obligación de representar nada más que eso. El autor quiso hacer unas bolas y las hizo. Y nosotros las hemos contemplado. Una simples bolas. Grandes, pero sólo bolas. Eso si, las podemos llamar como nos venga en gana. Pero no sirve de nada ponerle adjetivos horrorosos.

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